Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Gn. 1:27)

¿No lo habías pensado verdad?  Como te sentirías si el texto antes mencionado dijera: “y creo Dios a la lombriz a su imagen, a imagen de Dios la creo”. Verdad que suena rarísimo no es acorde a la verdad, es disonante a la naturaleza de Dios.

(Gn. 1:1) “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” es toda la información que tenemos de la creación inicial, el gran artífice de la creación primero creó el universo físico, después la vida, cuando dice: “y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve”.

Pero de la creación del hombre, la Biblia dice: (Gn.1:26) “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (1:27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. El escritor sagrado deja ver algunos detalles que el creador  quiere que nosotros los seres humanos conozcamos. (Gn. 2:7)

  1. Que el hombre es creado en un formato especial diseñado exclusivamente para la creación del hombre. (Gn. 1:26 y 27). El máximo exponente de la creación quiera que el hombre fuera como el, IMAGEN Y SEMEJANZA, con estos dos ingredientes sería suficiente para que este nuevo elemento de la creación llamado HOMBRE marcara la diferencia y fuera señor de todo lo    creado. En esto hay un verdadero desafío (reto) para el hombre, es urgente que nos respondamos los siguientes interrogantes para poder entender el propósito para el que fuimos creados.
  2. ¿Que es?
  3. ¿Quien es?
  4. ¿De donde viene?
  5. ¿Adonde va?
  6. ¿Quien lo creo?
  7. ¿Que hace?
  8. ¿Cual es su fin?

Porque no somos una lombriz,  somos por el contrario la expresión máxima del amor, la sabiduría y la ciencia de Dios, así es que el quiere que nosotros pensemos y actuemos como seres semejantes a él, que no degrademos esa imagen perfecta que el se propuso en nosotros. El hijo de Dios debe caminar bajo esa vocación, el apóstol Pedro dice así:  (2. Ped. 3:18) Antes bien, CRECED en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Pablo escribió a los de Éfeso: (Ef. 4:13) “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”; y el proverbista lo dijo así: (Pro. 4:18) Mas la senda de los justos es como la luz de la AURORA, Que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Todo esto en razón a que el hombre que no es una lombriz, que fue creado a imagen y semejanza de Dios, que posee  razón, que es inteligente, que es señor de la creación, pero que en algún momento de su existencia renuncio a su lugar de privilegio y ahora debe recuperar esa posición que solo se consigue en el taller del gran carpintero JESUCRISTO que con la herramienta de su palabra  le hará de nuevo “el que está en CRISTO nueva criatura es”  el desafío del hijo de Dios hoy no es la ciencia, ni la tecnología es por el contrario alcanzar esa IMAGEN y SEMEJANZA  que una vez tubo delante de su creador. Porque usted no es una lombriz.

Por: Pastor, Rodrigo Muñoz Sanchez