INTRODUCCIÓN

Dios es un ser infinitamente grande, poderoso, eterno, sublime, admirable.

Detenerse a pensar en Él es llegar a un puerto y embarcarse en una nave con el fin de surcar el mar sin límite.  Lo que hace que nuestra alma se llene de un sentimiento enorme.

Y tanto más cuando sabemos que Él es insondable y que más profundo que el mismo mar son sus pensamientos y que su grandeza sobrepasa a toda cosa creada.  Si entendemos y comprendemos que Él es el creador de todo el universo y cuanto en él está puesto, asimilaremos que Él es el único Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente; y que son estos atributos los que nos deben invitar a acercarnos a Él con mucha reverencia.

Sabiendo, pues, que el hombre enfrenta tan sublime tema, debe estar en capacidad de abandonar todo concepto humano para poder así sumergirse en esa dimensión donde todo es divino y se sale de las circunstancias naturales.

Por lo tanto, el que quiera hablar de Él, olvidando estos principios, correrá el riesgo de hacer conclusiones equivocadas.

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